ArehucasHistorias

Mario César Arencibia

"Arehucas es tradición, es cultura. Es un símbolo de nuestra tierra y una atracción turística"
VER SU HISTORIA

Manuel Viera García

"A todos nos ha unido el respeto a nuestros puestos de trabajo"
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Mario César Arencibia

Soy responsable de las visitas guiadas y de las relaciones públicas de Arehucas. Desempeño un puesto de trabajo de reciente creación que tiene como objetivo el que seamos nosotros mismos quienes recibamos a los visitantes, especialmente a los turistas. Contamos la historia de la fábrica y de nuestra industria. Teníamos que asumir con mucha profesionalidad esta herramienta  de comunicación tan potente. También había que cuidar la línea de negocio turístico que ha aparecido y que tiene un importante potencial.

Anteriormente este era un servicio que estaba subcontratado pero desde principios de 2017 nos hicimos cargo de esta gestión cuando abrimos nuestro centro de visitas. Renovamos la zona antigua de la fábrica y ofrecemos un recorrido más completo con personal propio. Contamos con  siete guías. También hemos ampliado la zona de degustación y  la tienda.

Queremos dar a conocer Arehucas poniendo en valor su historia. Todo  lo que representa para la zona de Arucas, para Gran Canaria y para toda Canarias por su implicación directa e histórica en el sistema productivo de nuestras islas. La vida económica del Archipiélago Canario empieza con la caña de azúcar. Consideramos que Arucas es la cuna del ron porque está registrado que las primeras plantas de caña de azúcar que se llevaron al Caribe, concretamente a La Española –lo que luego sería Santo Domingo y Haití-, procedían de nuestra tierra. Fueron llevadas por Cristóbal Colón en su segundo viaje en 1493. De allí se extendió el cultivo a todo el resto de Latinoamérica.

Esta es una de las empresas más antiguas de Canarias. Siempre estamos en la vanguardia, aunando tradición con innovación. Como ejemplo de ello es el uso que estamos haciendo de los residuos de la destilación. Los estamos  utilizando como fertilizante natural –vinaza- en nuestras seis hectáreas de cultivo ecológico. Estamos apostando fuertemente por la innovación en el área de sostenibilidad medioambiental.

Ponemos en el mercado un producto a la vez que colaboramos en el desarrollo del turismo. Estamos ofreciendo una experiencia para el  turista. Es un atractivo turístico,  somos una industria viva que cuenta con una bonita historia y con un museo.

Arehucas es tradición, es cultura. Es un símbolo de nuestra tierra y una atracción turística

Manuel Viera García

Pronto cumpliré cuarenta y dos años de trabajo en Arehucas. Esta empresa es como mi casa. Aquí trabajó mi padre y también trabaja mi hijo. Cada uno se ha ganado su puesto de trabajo y siempre lo ha respetado.

Yo con catorce años  ya estaba trabajando. En aquella época pintaba coches en la casa BMW. Me iba en bicicleta todos los días, desde Arucas hasta Escaleritas. Un día  pinté el coche a un jefe de Arehucas. A los dos o tres días me ofrecieron venir a trabajar a esta empresa.  Yo ganaba 132 pesetas, por lo que dije que no me interesaba porque no me podían ofrecer un salario similar. Mi padre me convenció para que me viniese. Cumplido el primer mes de trabajo me dieron un sobre con 86 pesetas y dije ¡no vengo más! Me dijeron que esperara unos meses más para que pudiera cobrar mejor. Me quedé, y al tiempo empecé a ver que los dueños de la empresa, además, eran compañeros de trabajo. Veía sus gestos, su respeto, y me sentí muy a gusto.

Hace treinta y ocho años compré mi casa con la ayuda de Arehucas, eran tres millones de pesetas. Yo ganaba doscientas treinta y cinco y tenía que pagar casi trescientas. Hablé con uno de los dueños de la empresa y al siguiente día tenía el dinero. ¡Imagínate cómo me sentí! Estuve una semana malo de la emoción. Yo hablé con el dueño para pedir un aval, pero la empresa me adelantó el dinero y me ofreció la posibilidad de pagarlo como yo quisiera. Esta empresa me abrió las puertas de mi casa y de mi vida.

Con los dueños no teníamos la relación típica de jefe y trabajador, sino que te miraban como si tú fueras de la familia. Yo me crié con esta gente. Don Rafael era muy buena persona, siempre pa’lante, trabajando y trabajando. A todos nos ha unido el respeto a nuestros puestos de trabajo.

Aquí teníamos la jornada partida, pero si había que estar hasta las once de la noche, nos quedábamos. Venía uno de los dueños y nos preguntaba “¿ya ustedes merendaron?”.  Se preocupaban por nosotros y estaban hasta tarde implicados en el trabajo. Te daban una palmada en la espalda y tú no mirabas hora ni nada, a trabajar. El trabajo de antes no era igual al de ahora, antes era más duro físicamente. Todos los compañeros somos amigos y disfrutamos de un ambiente muy cordial.

Arehucas tiene valores muy profundos y arraigados. Hay un gran compromiso mutuo entre los propietarios y los trabajadores, y eso se transmite en nuestro producto.

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