ArtemiHistorias

Javier Vera Cruz

"Cuando voy a los supermercados, no puedo evitar acercarme a los lineales para ver cómo está nuestro producto respecto a otras marcas, porque siento orgullo de saber que esos productos son mucho más que el fruto de mi trabajo"
VER SU HISTORIA

Cristo Santana Suárez

"Cuando nos planteamos crear un nuevo producto buscamos que sea lo más canario posible"
VER SU HISTORIA

Javier Vera Cruz

Recuerdo que cuando empecé a trabajar en Licores Artemi, en el año 1985, se elaboraba casi todo artesanalmente. No estaban las grandes máquinas que tenemos ahora, despaletizábamos a mano las botellas que nos llegaban. Era todo muy rústico.

Con el paso de los años se fue incrementando la producción y empezó a llegar la maquinaria, aunque tardó bastante. La demanda nos iba superando, y teníamos que responder haciendo las tareas manualmente.

En aquella época se reutilizaban las botellas y había gente que se encargaba de ir por los bares y recogerlas. Había trabajo para todo el mundo. Ahora, la diferencia es abismal, todo está automatizado, hay elevadores, más herramientas y maquinarias.

Hemos ganado mucho en eficacia, en volumen de producción y calidad. En 1985, al poco de yo estar aquí, Artemi ganó la IV Medalla de Oro a la Calidad Internacional de Bebidas Alcohólicas. Fueron años muy buenos no solo para el ron, también destacábamos mucho en licores y vodkas, era otro tipo de producción. Se podían embotellar 2000 litros y se echaba el azúcar a mano.

Son muchos años de trabajo aquí y gracias a eso conozco, de alguna manera, un poco de la historia de la producción. Veo las máquinas antiguas y vienen a mi mente los recuerdos de cuando se llenaban, taponaban y etiquetaban las botellas de litro. Para cada función había un trabajador, yo etiquetaba, al igual que hago actualmente. Por ejemplo, en una máquina estábamos tres trabajadores y pasábamos mucho tiempo juntos, lo que generaba más relaciones y anécdotas. Ahora la fábrica es mucho más grande, los puestos de trabajo tienen más distancia entre sí, pero seguimos sintiéndonos parte de ella como antes.

Hay un señor que trabajó aquí en Artemi, llamado Agustín Ferrera, que estuvo toda la vida. Empezó como guardián pero su profesión era albañil, por lo que también le cogían para hacer obras en la empresa. Este señor tenía su vida tan ligada a Artemi que después de jubilarse seguía viniendo por aquí a hacer trabajos livianos como la división de los cartones. Y esa sensación la sentimos muchos.

A mí me quedan unos cuantos años para jubilarme, pero no lo deseo, no tengo ganas. Vivo el presente y casi también el futuro, que creo que traerá un claro incremento de producción gracias a la calidad de nuestro producto y a su prestigio, que no solo se conoce en Canarias porque estamos exportando ron, ginebra y ron miel. Creo que el futuro de la empresa está garantizado.

Cuando voy a los supermercados, no puedo evitar acercarme a los lineales para ver cómo está nuestro producto respecto a otras marcas, porque siento orgullo de saber que esos productos son mucho más que el fruto de mi trabajo.

Ante quién duda entre comprar un ron canario y otro de fuera, le diría que elija lo nuestro, que son productos de calidad garantizada y que generan puestos de trabajo canarios al 100%.

Cristo Santana Suárez

Soy el químico de la empresa y entré a trabajar aquí para cubrir el puesto vacante que dejó el químico anterior al jubilarse después de más de veinte años de trabajo, algo que me llamó la atención y que luego pude apreciar como un factor común en todos los trabajadores. Solo se van de Artemi cuando les llega el momento de la jubilación.

Aquí te sientes respaldado, sabes que si haces tu trabajo la empresa te acoge, te sientes parte de ella y puedes desarrollarte profesionalmente. Eso te motiva, vienes contento a trabajar, te sientes identificado con la empresa, sientes que forma parte de ti y que tú formas parte de ella. Si no existe esa relación es muy difícil trabajar a gusto tantos años. Este es uno de los motivos por los que me gusta trabajar en Licores Artemi, actualmente no es común que las empresas apuesten de esa forma por sus trabajadores.

Cuando nos planteamos crear un nuevo producto buscamos que sea lo más canario posible y en ese sentido aunamos esfuerzos el departamento comercial y de marketing, con producción y ventas. El ejemplo más claro y reciente es la ginebra Carmela. Desde su inicio perseguimos un aroma peculiar con el que el canario se identifique plenamente como es el mango y el guayabo, frutas bastante potentes en el sabor y cultura de nuestras Islas. La Carmela responde a esa premisa, es fresca, muy fresca, sus aromas transmiten la sensación de estar en Canarias, no es áspera y dura como las demás ginebras, y te anima a combinarla con otros sabores para realzarla. El que la prueba, repite; como el que viene a Canarias.

La Carmela es nuestro producto más reciente, está en el mercado desde el verano de 2016 y tiene mucho éxito. El ron miel Indias, nuestro producto más señalado, lleva consigo la identidad canaria, cuanto tú llevas a la península un ron miel Indias, es una bandera canaria que estas poniendo en otras latitudes.

Hay una transmisión de valores que llena de sentido nuestra productividad e innovación, esto no lo aprendí en la universidad sino gracias al anterior químico, quien me enseñó cómo es la cultura de esta empresa. Entre esos valores está el hecho de hacer partícipes a todos los trabajadores del proceso de gestación de nuevo producto, son ellos quienes lo prueban antes de salir al mercado, opinan sobre el formato, nos dicen qué les parece la etiqueta. Es un proceso colaborativo.

Todavía no he cumplido treinta años, soy de la generación que tiene de todo a un clic, valoramos la rapidez pero no debemos dejar de valorar la calidad. Además,  tenemos que ser excelentes y cumplir con todas las normas de calidad. Los productos de Licores Artemi son de tradición, cultura y fabricación canaria, y por ambas cosas debemos valorarlos.

Momentos enArtemi