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Yenifer López Díaz

"En CP5, en la medida de lo posible, priorizamos los proveedores locales."
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Félix González

"El plástico que utilizamos es 100% reciclable."
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Yenifer López Díaz

Soy la responsable de calidad, trabajo en la empresa desde hace 16 años. Mi labor consiste en controlar que los productos fabricados cumplan con las especificaciones establecidas. Para ello, reviso la producción que mis compañeros realizan en los tres turnos de trabajo que tiene la empresa. Reviso las tolerancias, las condiciones de cada puesto de trabajo, en definitiva, todo lo relacionado a calidad y seguridad en los procesos productivos.

Aquí tenemos dos secciones de producción: la sección de inyección donde se hacen envases plásticos para alimentación, vasos de tubo, tarrinas para queso, cubos para la dispensación a granel de lácteos, y la de poliestireno expandido, lo que todo el mundo llama corcho. Con el corcho se hacen cajas para envasado de pescado, bovedillas para la construcción, planchas aislantes, etc. Además, si el cliente lo demanda, podemos personalizar nuestros productos por medio de un etiquetado fundido en el propio envase. Aquí podemos producir desde el envase de la natillas y del queso que vemos en un lineal de alimentación hasta  los vasos que podemos ver en un bar.

La materia prima la tenemos que  traer de fuera porque en Canarias no la tenemos.  Nuestra política  en CP5 es siempre priorizar los proveedores locales, pero a veces no encontramos en este mercado lo que necesitamos para nuestra línea de producción.

La mayoría de los productos que realizamos responde a las necesidades de nuestros clientes. Diseñamos el molde, y con la aprobación final del cliente, comenzamos la producción.

La mejora continua en calidad es una constante en CP5, incorporamos controles visuales mediante cámaras en la línea de producción para optimizar los controles. Tenemos tres turnos, al día se hacen unas 33.000 unidades de algunos productos y el control debe ser exhaustivo. Solo así podemos garantizar la calidad y servicio que ofrecemos a nuestros clientes.

Estudié administración, me dijeron que aquí estaba buscando una administrativa y me presenté. He pasado por todos los departamentos, he sido operaria, administrativa y, actualmente, responsable de calidad. Gracias a eso conozco bien la empresa, de alguna manera considero que ‘he nacido aquí’, era casi una niña cuando entré. He visto muchos cambios, tanto tecnológicos como de productos. Nuestro director es una persona innovadora, creativa, que siempre está en movimiento y en la búsqueda de alternativas de mejora.

La crisis nos ha afectado, como a todos, pero esas ideas creativas, la innovación y el trabajo han sido fundamentales para sobrellevarla y avanzar.

Félix González

Esta es una empresa de capital totalmente canario y es la única que  en las islas  se dedica en exclusividad al envase de plástico inyectado y moldeo de EPS. Los productos que fabricamos están destinados a los sectores de la alimentación y de la construcción.

CP5 comienza siendo una empresa de ingeniería localizada en Santa Cruz . Fue en 1996 cuando se involucra en el mundo de los plásticos empezando con las láminas de los termoconformados. A partir de ahí fue evolucionando poco a poco al mundo de la inyección y al moldeo del EPS (corcho). Fue una evolución lógica a partir de la detección de una necesidad en el mercado canario.

Nosotros partimos de una materia prima, el plástico, que adquirimos fuera porque no existe ni en las islas ni en Península. A partir de ahí lo que hacemos es transformar esas materias plásticas, ya sea a través de moldeo o de inyección.

Contamos con una maquinaria flexible que puede irse adaptando para que ese plástico se convierta en el tipo de recipiente que el cliente necesita en cada momento. Un vaso, una copa o lo que sea, ya que CP5 tiene una maquinaria moderna con capacidad de dar respuesta a los requerimientos que nos plantea el mercado.

Llevo aquí diez años, desde entonces el número de máquinas con las que trabajamos se ha duplicado. Inicialmente eran máquinas hidráulicas, más ineficaces en lo que a consumo energético se refiere, y con unos ratios de productividad muy inferiores a los actuales.

Hoy en día, hemos ido cambiando hacia máquinas totalmente eléctricas con una indudable mejora de los ratios productivos, pero también con un mayor ahorro energético y un mayor potencial en términos generales.

El plástico que utilizamos es cien por cien reciclable. Los plásticos que se usan en el mundo de la alimentación deben cumplir una serie de requisitos muy estrictos en materia de seguridad alimentaria. Los que van para otros sectores atienden a otros estándares, pero todos los procesos se realizan atendiendo a objetivos de eficiencia energética, incluido el control de emisiones contaminantes, que están debidamente contrastados por las administraciones correspondientes.

Al ser un elemento termoconformable, es una materia prima ‘agradecida’ a la hora de darle la forma que el cliente solicite. El problema es el tamaño del mercado. Si no hay mercado que justifique una inversión en un molde determinado es imposible aceptar solicitudes para un número limitado de piezas porque sería un fracaso económico. Serían proyectos inviables económicamente.

Hemos recibido peticiones como maceteros especiales para recoger resinas o cascos para ciclistas que lamentablemente tuvieron que ser rechazados bajo este criterio económico. Para estos productos de baja cantidad de producción es necesario acudir a fábricas especializadas de península o del resto de Europa, donde existe una demanda más importante.  Aquí tenemos las capacidades  y la maquinaria pero no hay una demanda que justifique esa inversión.

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