MontesanoHistorias

Rosa Aurora López

"El primer día me dijeron que lo que iba a aprender era un oficio, y así ha sido."
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Alfonso Martín González

"Esta empresa contribuyó a mejorar la calidad de vida a la gente del entorno."
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Rosa Aurora López

Con doce años empecé a trabajar en el mundo en las flores, pero la agricultura era muy sacrificada. Se trabajaba de domingo a domingo, no había festivos, y el rendimiento era muy bajo para todo el trabajo que había que realizar.

Llegó un momento que decidí cambiar de trabajo. Vine a Montesano, pedí trabajo, me hicieron la entrevista y aquí estoy. No se lo dije ni a mi familia, porque ellos no me iban a “sacar las castañas del fuego”, tenía que ser yo quién tomara mis decisiones. Llevo 25 años en la empresa. Ya tengo 60 años, así que no entré muy joven.

El primer día me dijeron que lo que iba a aprender era un oficio, y así ha sido. Todos los que han ido entrando en esta fábrica han tenido que aprender todo, incluso a coger un cuchillo, porque trabajar en este tipo de fábricas no es algo que se aprenda prácticamente en ningún ciclo formativo. Yo, con lo aprendido aquí, puedo llevar un cochino entero a mi casa y  despiezarlo perfectamente.

Durante estos años he ido pasando por diversas fases de la fabricación que desarrolla Montesano. Ahora estoy en la sala blanca, que es un área con condiciones higiénico-sanitarias similares a las de un quirófano y con una temperatura baja (alrededor de siete grados), para evitar la contaminación y la proliferación de bacterias o microbios. Hay mayor presión atmosférica dentro, de manera que si se abre la puerta no entre aire del exterior sino que salga el del interior, que siempre está regenerándose y limpiándose. En estas salas se realiza el loncheado y envasado de los embutidos que puede ser al vacío o en atmósfera. También realizamos el fileteado y envasado de carnes en una atmósfera modificada (natural) para una mayor duración del producto en nuestras casas.

Montesano ha registrado una gran evolución en estos años, han aparecido nuevas máquinas y nos hemos ido adaptando a ellas, pero es cierto que la gente joven ya no aguanta en los puestos de trabajo, no son de nuestra escuela. Nunca he recomendado a nadie para el trabajo, yo solo sé cómo soy yo trabajando y cómo respondo, pero sí recomiendo que busquen trabajo aquí porque es una buena empresa.

El jamón cocido, la pata asada canaria, la mortadela italiana, el salami, las costillas saladas, la panceta, son algunos de los productos que elaboramos aquí y que llevo a mi casa.

Alfonso Martín González

Entré en Montesano en 1968, en fábrica, como aprendiz, con catorce años, y después fui pasando por todas las partes de la fábrica. Durante ese tiempo aproveché para trabajar y estudiar, algo que la empresa siempre apoya cuando los trabajadores tienen interés en compaginar ambas actividades. Cuando pude entrar a desarrollar mis funciones en las oficinas, lo hice también  empezando desde abajo.

Aquí hay muchas personas que han seguido ese camino, entrar en fábrica y luego formarse para acceder a otros puestos, escalando hasta conseguir cargos de responsabilidad.

En la actualidad  en esta fábrica estamos 250 trabajadores, los cuales formamos parte de una empresa canaria puntera, con una calidad excelente en todos nuestros productos.

Se trata de una industria que se ha ido adaptando de manera progresiva a las nuevas tecnologías que existen en este sector y considero que se puede calificar de puntera a nivel europeo.

Se aprecia un gran cambio si miro aquella empresa que yo conocí cuando entré de aprendiz y la que hoy vemos. En aquel momento estábamos en una casa en la calle del Calvario número 3 en La Esperanza. Era en el año 1965, teníamos tres plantas donde se hacía de todo y contábamos con una plantilla de cinco personas. De allí mismo salía el reparto.

Cuando vinimos a las actuales instalaciones era toda una novedad trabajar en una industria, porque lo único que había entonces en la zona era la agricultura, la ganadería o salir al monte para recoger pinocha. En ese marco, entrar en Montesano era un privilegio.

Esta empresa contribuyó a mejorar la calidad de vida a la gente del entorno. Creo que en Canarias deberíamos aprender a valorar más a las empresas que generan valor añadido en nuestra tierra y que dan trabajo a la gente de la zona. Puede que alguien piense que los jamones Montesano, por ejemplo, ya vienen curados desde península. Sin embargo, no es así porque el proceso se desarrolla aquí con mano de obra local.

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