Aguas de TerorHistorias

José Ricardo Rodríguez Domínguez

Esta ha sido mi segunda casa, tanto que ahora hasta mi hijo, Leandro, trabaja también en la fábrica.
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Leandro José Rodríguez Déniz

Aguas de Teror me han dado una gran oportunidad personal y profesional
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José Ricardo Rodríguez Domínguez

En 1974 comencé a trabajar en Aguas de Teror, en aquel entonces la mayor parte del proceso se hacía de forma manual. Tan solo había una pequeña. lavadora y una taponadora, incluso las botellas las llenábamos a mano.

En aquel momento era operario, y hacía un poco de todo. Entonces, la plantilla de trabajadores no era tan grande y trabajamos duro para sacar adelante la producción, incluso los domingos. Desde aquel entonces la fábrica ha cambiado mucho.

Hoy en día soy responsable de línea y me encargo de controlar todo el proceso productivo, desde que el agua entra en el sistema, hasta que las botellas se paletizan y pasan al almacén para que los aguadores las repartan.

Es un proceso largo y es necesario que todo funciona a la perfección. Por eso, además del control humano, tenemos varias máquinas que inspeccionan que no haya ningún fallo durante todo el proceso.

Empecé a trabajar muy joven, en una dulcería cercana. Un día, mi hermano me avisó de que había una oportunidad en la Fuenteagria, Aguas de Teror, y no lo pensé dos veces. Desde aquel momento he trabajado aquí, esta ha sido mi segunda casa, tanto que ahora hasta mi hijo, Leandro, trabaja también en la fábrica.

Trabajar en la planta ha traído a mi vida muchas cosas buenas.

He podido desarrollarme como profesional, con formación, mejorando día a día hasta llegar a controlar el proceso productivo y poder decir que estoy satisfecho con mi trabajo.

El ambiente entre los compañeros siempre ha sido muy bueno, somos como una gran familia. Recuerdo que cuando éramos menos, nos organizábamos entre nosotros para salir las familias de acampada y asaderos.

Ahora la propia empresa organiza jornadas familiares y eventos en los que estoy orgulloso de haber participado y compartido con los míos. Incluso hemos viajado a otros destinos.

Además tengo la suerte de trabajar codo con codo con Leandro. Estoy muy orgulloso de que mi hijo trabaje también aquí y poder ayudarlo, con mi experiencia, a comprender mejor el funcionamiento de la planta.

Aguas de Teror es una parte muy importante de mi vida, y de las personas que quiero. Me alegra poder decir que he podido ver cómo ha evolucionado a lo largo de todos estos años esta empresa que llevo dentro del corazón.

Leandro José Rodríguez Déniz

Empecé a trabajar en Aguas de Teror en 2016, a raíz de unas prácticas profesionales como ingeniero, donde mi padre, Pepe, ha trabajado toda su vida. Aunque no había pensado que terminaría trabajando en el mismo lugar que mi padre, es algo que hoy en día valoro mucho. Lo que he vivido aquí no lo habría vivido en otras empresas.

Comencé realizando cualquier tarea que hiciera falta en la planta, con muchas ganas y entusiasmo. Además, puedo decir que gracias a mi padre he podido aprender mucho más a fondo sobre todos los procesos productivos, ya que él trabaja en contacto directo con toda la línea de producción. Sin duda, todo este conocimiento me ha ayudado a hacer mucho mejor mi trabajo.

Hoy en día desempeño mi puesto en el laboratorio, soy técnico de laboratorio y calidad. Me encargo de llevar a cabo todos los controles necesarios para garantizar la seguridad y calidad del producto, durante todo el recorrido desde la captación del agua hasta que se considera producto terminado y embotellado, que es el que llegará a las casas de las familias canarias.

Es una labor muy importante en Aguas de Teror, ya que la empresa se preocupa por ofrecer un producto de muy alta calidad para todos los consumidores, en sus diferentes formatos.

Recuerdo mi primer día, cuando me llevaron a la planta para presentarme al resto de compañeros. Yo ya conocía a todo el mundo porque desde pequeño mi padre me había llevado a las jornadas familiares que organiza Aguas de Teror.

Tengo muy buen recuerdo de uno de los viajes que se organizaron. Fuimos a Lanzarote, yo solo tenía 13 años, pero lo pasé genial porque conocí a los hijos de otros trabajadores y nos divertimos jugando en aquella pequeña aventura para nosotros.

Lo cierto es que Aguas de Teror siempre ha estado muy presente en mi vida, tengo muchos recuerdos alrededor de la empresa. Incluso cuando era niño, y venía con mis amigos a llenar agua de la fuente y comprar golosinas en la tienda de al lado.

Por eso aquí me siento como en casa, estoy a gusto. Me ha aportado mucho, un trabajo en el que me siento bien, y me da una estabilidad gracias a la cual estoy empezando a formar mi propia familia.

Sin duda Aguas de Teror me han dado una gran oportunidad personal y profesional, y me ha hecho sentirme parte de esta familia.

Momentos enAguas de Teror