Cementos TeideHistorias

Maite Monzón Suárez

Ayudamos a nuestros clientes brindándoles el apoyo técnico que necesiten
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Samuel Placencia Santos

Cada día es un reto, un aprendizaje continuo que me tiene siempre activo
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Maite Monzón Suárez

Llevo 15 años trabajando en Cementos Teide. Yo soy ingeniera, que es una carrera en las que hasta hace poco tiempo sólamente habían hombres. Por eso, cuando tuve la oportunidad de trabajar en la fábrica no dudé en lanzarme a un nuevo reto y hoy en día soy jefa de mantenimiento mecánico de la molienda de Tenerife.

Trabajar aquí ha hecho que mi opinión acerca del cemento cambie totalmente. He conocido de primera mano el esfuerzo que se hace por cuidar que la producción sea lo más respetuosa posible con el medio ambiente y la gran importancia que se le da a la seguridad te sientes orgullosa de tu trabajo.

Aquí mi misión es llevar a buen término el mantenimiento en la cementera, tanto desde el ámbito técnico como económico.

Y es que no nos limitamos solamente a hacer cemento. Fabricamos uno de los mejores del mundo, el cemento pusolánico de Tenerife. Además tenemos la suerte de tener la cantera de pusolana muy cerca, en Arico. La pusolana es un material de origen volcánico que incorporamos en nuestros productos, gracias a ella logramos fabricar un cemento de características superiores.

Siempre buscamos los mejores procesos para que la gestión medioambiental sea óptima, y que la fabricación del cemento se lleve a cabo de la manera más sostenible posible. No solo nos aseguramos de cumplir con toda la normativa europea para garantizar la buena calidad del producto, sino que vamos más allá e implementamos mejoras que no son obligatorias y apostamos por la formación de los trabajadores y el desarrollo del talento.

Además ayudamos a nuestros clientes brindándoles el apoyo técnico que necesiten. Incluso podemos adaptar el producto a sus necesidades.

En cuanto a la seguridad, para nosotros es un pilar fundamental y hemos incorporado un sistema de gestión de seguridad y salud. Todos estamos muy concienciados de lo importante que es, de hecho el día 5 de mayo cumplimos 6 años sin accidentes directos.

Los niveles de riesgo han disminuido mucho. Antes de empezar la jornada nos reunimos cada día y recalcamos la importancia de la seguridad. Cumplimos con las normas de calidad ISO 9001 e ISO 14001 de gestión ambiental. Hay un control constante para que se hagan las cosas bien, y somos transparentes.

Puedo decir que me gusta trabajar aquí, tiene muchas cosas buenas, no podría quedarme solo con una, aunque lo que marca la diferencia para mi es que los jefes son muy accesibles, la opinión de todos cuenta y el respeto es un pilar fundamental.

Samuel Placencia Santos

Empecé a trabajar en Cementos Teide muy jóven, cuando sólo tenía 22 años. Desde entonces se convirtió en la segunda casa donde llevo ya más de 20 años.

Cuando era pequeño mi padre tenía una empresa de construcción. Recuerdo esos años con cariño, cuando mi padre venía a la cementera a cargar yo le acompañaba. Quien me iba a decir que acabaría trabajando en ese lugar que ocupa los recuerdos de mi infancia.

Sucedió por casualidad. Un día coincidí en un taxi con uno de los directivos de la cementera en aquel momento y estuvimos hablando sobre materiales y construcción, un mundo que me era muy familiar. Finalmente, cuando bajó del taxi, me invitó a una entrevista.

Cementos Teide ha cambiado mucho desde que aterricé en la empresa. Se ha invertido en tecnología, la calidad del cemento se mide de forma más precisa y hay mucha  más seguridad en la planta.

Cuando empecé aquí no había teléfonos en las oficinas. Los comerciales salíamos a ha hacer las llamadas a los clientes dos veces al día en cabinas telefónicas. Hoy en día lo raro es encontrar una cabina de teléfono. Tampoco se utilizaba el e-mail, y el fax estaba a la orden del día.

Los procesos de la planta también han cambiado en estos 20 años, ahora fabricamos incluso más tipos de cemento, tenemos una mayor capacidad de producción y podemos adaptar el producto a las necesidades de los clientes. Se invierte para mejorar y optimizar los recursos de los que disponemos.

En estos años trabajar en la planta me ha aportado experiencia en todos los aspectos, es un trabajo donde aprendes cosas casi a diario. Lo mejor es que cada día es un reto, un aprendizaje continuo que me tiene siempre activo. Además me ha aportado seguridad y tranquilidad.

El ambiente entre los compañeros es bueno, hay mucha comunicación y cercanía entre todos. Las puertas están siempre abiertas.

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