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JOSÉ ALEXIS PÉREZ

Comencé mi relación con la empresa JSP y con la marca Millac desde niño, como consumidor. Recuerdo  que hacíamos las compras en el economato porque éramos familia numerosa. Comprábamos los sacos de 25 kilos de Millac en polvo que venían en bolsas de 1 kilo. Además, de alimentarnos en cada desayuno, merienda y cena, utilizábamos  aquellas bolsas plásticas para jugar a las casitas con los amigos del barrio.

Curioso es el caso de que siendo adolescente, cuando practicaba surf, había un anuncio de televisión en el que salía el campeón de surf de Canarias cogiendo una ola y al llegar a la playa tomaba un vaso de Millac. El protagonista decía: “Millac es parte de mi vida”. Todos los chicos queríamos tomar Millac al sentirnos identificados con él.

Quién me iba a decir en aquel entonces que en el año 1991 pasaría a formar parte de la empresa JSP y de la familia Millac, y que estaría aquí los siguientes 27 años. Yo ahora sí  puedo decir que “Millac es parte de mi vida”. Aquí ha transcurrido más de la mitad de mi vida y me gustaría completar en esta empresa lo que me queda de vida laboral.

Esta industria está en constante evolución y adaptación a lo que los clientes solicitan. He vivido las diferentes etapas de ampliación, la  incorporación de equipos industriales, el cambio de envases, de formatos. Los cambios siempre se han realizado en consonancia con las demandas del mercado.

Profesionalmente y personalmente he ido evolucionando con la empresa, incluso se me ha dado la oportunidad de formarme como prevencionista, para luego diseñar e implantar un sistema de gestión de los riesgos laborales. Además,  desarrollo otras muchas tareas en la secretaría de dirección de la fábrica.

En el aspecto social, tengo que destacar la guardería de la empresa a la que los trabajadores hemos llevado a nuestros hijos. Recuerdo que venía al trabajo con mi hijo, lo dejaba en la guardería y comenzaba mi jornada laboral. De esa manera, se podría decir que estaba cerca de mi hijo. Más tarde lo recogía y nos íbamos a casa. Así, mi hijo vivió Millac también como algo suyo. Hoy  es un promotor de nuestros productos entre su círculo de amigos.

Entre las múltiples tareas que realizo está la de atender a las visitas de los colegios y asociaciones de amas de casa. Siempre recuerdo con mucho cariño lo que les digo a las amas de casa, ya que ellas han sido nuestras principales consumidoras: “¿Se acuerdan cuando hacíamos la leche Millac en casa, con leche en polvo, y que el paquete nos indicaba las cantidades de agua y de polvo que había que echar, y que la mayoría echábamos un par de cucharitas de más para que nos quedara más espesa? Pues gracias a esa fidelidad y a esas cucharitas de más, esta empresa creció muchísimo e invirtió en estas modernas instalaciones industriales. Así que, en cierta medida, esta fábrica también tiene un poquito de todas ustedes.

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